Hay días en los que no tienes ganas de nada. Piensas que ha sido una mala idea salir de tus sábanas para vivir un día más. No te apetece ver a nadie, pero tampoco te apetece estar sola...pero bueno, ¡qué os voy a contar! Si esto nos ha pasado a todos...
Suelo tener días así bastante a menudo, pero hubo un día que fue diferente. Me levanté de la cama pensando que no debería haberlo hecho, y me metí en ella pensando que ojalá todos los días fueran así.
Para contradecir mi estado de ánimo, ese día lucía un sol espléndido. Tanto brillaba que me fui a pasar el día con mi gente querida a la naturaleza. Ninguna estábamos de humor, así que se me ocurrió una idea que, aunque no nos convencía, tampoco nos dejaba de convencer: ya que durante el día no nos apetece vivir...¡vivamos la noche!
Y así fue...
Y así ocurrió...que te conocí. Ni siquiera tuve que tener la voluntad de conocerte... El destino (sí, sigo creyendo en él) hizo que, por alguna causa, nos juntáramos justo esa noche. Empezamos a hablar, pronto surgieron las sonrisas, al principio tímidas y luego algo más picaronas, para acabar riéndonos, síntoma de que ambos disfrutábamos con nuestra presencia. Primero quisimos saber parte de nuestro pasado: quiénes éramos, qué estudiábamos o si trabajábamos, qué hacíamos ahí, en ese lugar determinado en ese momento determinado... para luego empezar a pensar sólo en el presente. Nos olvidamos de quién éramos, sólo hablábamos, sonreíamos, disfrutábamos del momento...
Pase contigo muchas horas, y creía que estaba en un sueño. No porque fueras el chico perfecto, ni mucho menos, sino porque eso parecía una película. Hablamos de muchas cosas, y, no sé si te diste cuenta, pero apenas pestañeaba...me encantaba escucharte, y me daba la sensación de que éramos como dos almas gemelas, a muchos kilómetros de distancia, pero que en algún momento del camino debían juntarse, y ese momento era justo ese. Ambos sabíamos que después de eso tú te irías, pero no nos importaba. No pensábamos en eso. Sólo vivíamos el momento, y lo vivíamos juntos.
Recuerdo que eso fue una especie de paréntesis, por lo menos en mi vida. Cuando llegó el momento de marcharnos cada uno por nuestro camino, y volver a la vida de siempre, una gran sensación de alegría se mezcló con una pequeña sensación de tristeza...¿volveremos a vernos? ¿Te hacías tú esa misma pregunta?
No lo sé, pero lo cierto es que al poco tiempo volvimos a vernos. Seguía sin creérmelo, pues ya me había hecho a la idea de que no te vería más que en mis recuerdos...pero no fue así, una vez más el destino nos unió. Hablábamos como si nos conociéramos de toda la vida, como si hubiéramos pasado no horas, sino días y años juntos... También ese día estuve horas contigo, y cada vez estábamos más cerca el uno del otro. Es increíble cómo una persona se te puede quedar grabada en la memoria por haber estado junto a ella tan sólo unas horas.
Ahora sólo queda el preguntarme...¿volveremos a vernos? No lo sé, porque eres toda una caja de sorpresas... Pensaba que después de esa primera vez no volvería a verte y volviste a aparecer.
No sé qué me deparará ahora el destino, pero, como te dije, ¡tienes una amiga aquí!
Continuará...¿?¿?¿?
"Porque esta noche se te va y se lleva tus partículas
a un mundo en el que nada, nada es mejor
Y no amanecerá hasta que no ilumines la función
Y alguien te espera y tú no estás, que cosa tan ridícula.
Son cuentos de leyenda y ciencia ficción
Y nada cambiará hasta que no ilumines la función."
"No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino". William Shakespeare.
miércoles, 27 de agosto de 2008
lunes, 18 de agosto de 2008
¿Nostalgia?
Sólo teníamos 12 años. Nos cruzamos en este camino tan difícil de recorrer: la vida. No tardamos mucho en darnos cuenta de que éramos una especie de almas gemelas. En todo este tiempo, hemos hecho miles de cosas juntas... Tenemos miles de anécdotas, miles de fotografías, miles de historias con sólo dos protagonistas: tú y yo. ¿Discusiones? ¡Claro! ¡Quién no las tiene? Pero nos sirven para darnos cuenta de que no podemos estar separadas demasiado tiempo.
Y ahora...te vas. El camino de tu vida se ha desvíado hacia el lado contrario al que voy yo. Pero debes saber que, a pesar de estar a muchos kilómetros de distancia (aunque al fin y al cabo no son tantos), siempre estarás aquí, a mi lado. Porque cuando vaya a cometer uno de mis tantos errores, me vendrá a la cabeza uno de tus tantos consejos. Y te llamaré, para poder oírlos. Seguramente, como de costumbre, no les haré caso...pero sabes perfectamente que me hacen mucha falta.
Pero esto no es un adios, es tan sólo un hasta luego. Sé que vendrás siempre que puedas, sabes que iré siempre que pueda. Ambas sabemos que no es lo mismo, pero sólo te pido una cosa, que espero que recuerdes siempre:
"No me olvides. Yo no te olvidaré" PACK
Y ahora...te vas. El camino de tu vida se ha desvíado hacia el lado contrario al que voy yo. Pero debes saber que, a pesar de estar a muchos kilómetros de distancia (aunque al fin y al cabo no son tantos), siempre estarás aquí, a mi lado. Porque cuando vaya a cometer uno de mis tantos errores, me vendrá a la cabeza uno de tus tantos consejos. Y te llamaré, para poder oírlos. Seguramente, como de costumbre, no les haré caso...pero sabes perfectamente que me hacen mucha falta.
Pero esto no es un adios, es tan sólo un hasta luego. Sé que vendrás siempre que puedas, sabes que iré siempre que pueda. Ambas sabemos que no es lo mismo, pero sólo te pido una cosa, que espero que recuerdes siempre:
"No me olvides. Yo no te olvidaré" PACK
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martes, 12 de agosto de 2008
Bajo esos dos sombreros*
Bajo esos dos sombreros, que casi ocultaban la mirada de él y resaltaban hermosamente la de ella, se veían dos personas, aparentemente como tú o como yo.
Frente a ellos, el horizonte lucía en todo su esplendor. Bajo él, un mar azul, no tanto por su limpieza sino por el reflejo del cielo que parecía tener miedo de fundirse con el agua.
Tras ellos, había dos vidas: la de ella y la de él. Dos vidas distintas y paralelas a la vez.
- ¡Qué paisaje! – dijo ella.
- Es precioso…
- Tengo una sensación extraña en mi interior…como si esto fuera…
- ¡Un sueño! – interrumpió él.
Ella rió.
- Exacto.
Se besaron.
- Y ahora… ¿qué pasará?
- No, por favor, no pienses en el mañana. Tampoco en el ayer. Vive el instante, porque este es nuestro instante, y estamos juntos. Eso es lo que importa, ¿no?
- Sí. Pero tengo miedo…esto ha sido muy rápido. Nos hemos conocido y hemos renunciado a todo…
- No tengas miedo, por favor. Hemos renunciado a todo porque estábamos cansados de vivir una vida que no era la que queríamos. Ambos necesitábamos cambiar, necesitábamos conocernos y cambiar de vida, cambiar a la vida que siempre hemos querido.
Se miraron y sonrieron.
- De acuerdo, no volveré a estar asustada. Contigo sé que estoy protegida, sé que nadie podrá hacerme daño. Viviré el instante, porque es lo único que importa.
Frente a ellos, el horizonte lucía en todo su esplendor. Bajo él, un mar azul, no tanto por su limpieza sino por el reflejo del cielo que parecía tener miedo de fundirse con el agua.
Tras ellos, había dos vidas: la de ella y la de él. Dos vidas distintas y paralelas a la vez.
- ¡Qué paisaje! – dijo ella.
- Es precioso…
- Tengo una sensación extraña en mi interior…como si esto fuera…
- ¡Un sueño! – interrumpió él.
Ella rió.
- Exacto.
Se besaron.
- Y ahora… ¿qué pasará?
- No, por favor, no pienses en el mañana. Tampoco en el ayer. Vive el instante, porque este es nuestro instante, y estamos juntos. Eso es lo que importa, ¿no?
- Sí. Pero tengo miedo…esto ha sido muy rápido. Nos hemos conocido y hemos renunciado a todo…
- No tengas miedo, por favor. Hemos renunciado a todo porque estábamos cansados de vivir una vida que no era la que queríamos. Ambos necesitábamos cambiar, necesitábamos conocernos y cambiar de vida, cambiar a la vida que siempre hemos querido.
Se miraron y sonrieron.
- De acuerdo, no volveré a estar asustada. Contigo sé que estoy protegida, sé que nadie podrá hacerme daño. Viviré el instante, porque es lo único que importa.
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domingo, 10 de agosto de 2008
Reciclando textos***
Sola frente al mundo, él/ella viene a por mí,
quiere hipnotizarme con falsas promesas,
pero su aroma me invita...
Y me pierdo, me pierdo entre sus calles, des-habitadas,
calles en las que hay copias, legales o no, de uno mismo.
Y pienso...
en la imperfección/desigualdad está la perfección/igualdad ¿?
Prejuicios, asco de prejuicios,
imposible juzgar a alguien por su aspecto, bueno o malo.
A pasar un provechoso día.
Puntuación: Mundo 1 - tikat 0
*************************************************************************************

- Tu cara me resulta familiar. Te he visto antes, ¿verdad?
Él calló.
- Perdona, digo que me suena tu cara. Igual me estoy equivocando, pero esos ojos, esos ojos verdes yo los he visto antes. ¡Estoy segura!
- ¿No recuerdas dónde me has visto? Yo te recuerdo perfectamente...
- No, lo siento, pero quizás puedas recordármelo tú...
- Está bien. Soy el chico de tus sueños. Todas las noches, cuando duermes, nos encontramos. He venido a buscarte. Ya no va a hacer falta que sueñes para estar conmigo. Yo te he encontrado a ti y tú me has encontrado a mí.
Tikat...
quiere hipnotizarme con falsas promesas,
pero su aroma me invita...
Y me pierdo, me pierdo entre sus calles, des-habitadas,
calles en las que hay copias, legales o no, de uno mismo.
Y pienso...
en la imperfección/desigualdad está la perfección/igualdad ¿?
Prejuicios, asco de prejuicios,
imposible juzgar a alguien por su aspecto, bueno o malo.
A pasar un provechoso día.
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- Tu cara me resulta familiar. Te he visto antes, ¿verdad?
Él calló.
- Perdona, digo que me suena tu cara. Igual me estoy equivocando, pero esos ojos, esos ojos verdes yo los he visto antes. ¡Estoy segura!
- ¿No recuerdas dónde me has visto? Yo te recuerdo perfectamente...
- No, lo siento, pero quizás puedas recordármelo tú...
- Está bien. Soy el chico de tus sueños. Todas las noches, cuando duermes, nos encontramos. He venido a buscarte. Ya no va a hacer falta que sueñes para estar conmigo. Yo te he encontrado a ti y tú me has encontrado a mí.
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jueves, 24 de julio de 2008
Rumores**
Seguramente habréis jugado alguna vez al teléfono estropeado, ¿no? El juego consiste en sentarse en un círculo un grupo algo numeroso de personas, y dejar que una palabra o frase pase desde el oído de la primera persona hasta el de la última, cerrando el círculo. Suele ser gracioso cómo la mayoría de las veces la palabra que abre el círculo es totalmente diferente a la palabra que lo cierra.
Pues bien, con los rumores pasa algo parecido. Alguien viene y te dice que su amigo le ha dicho que el amigo del amigo de su amigo le ha dicho algo. Y tú te lo crees, ¿qué remedio te queda? Te dicen que fulanito se ha liado con menganita, que uno le criticó a otro sobre un tercero, que aquel está enfermo… y tú te lo crees, ¿qué remedio te queda? ¿Por qué te iba a mentir?
El problema es que nos olvidamos de aquel juego al que jugábamos de pequeñas, en el que, al pasar la palabra o frase de persona a persona, el contenido se iba modificando poco a poco, hasta sonar totalmente distinto a lo que el primer emisor quería mostrar. De la misma manera, si alguien le comenta a otro que le ha parecido oír a unos que decían que tal o cual ha dicho tal cosa, poco a poco la información se irá modificando y estirando como si fuera un chicle, y la gente finalmente mirará mal a una persona que, por ejemplo, tan sólo ha dado su opinión sobre algo a la persona menos idónea.
También hay personas (de todo hay en esta vida) que, al parecer, no tienen otra cosa mejor que hacer que soltar informaciones que se le van ocurriendo sobre la marcha sobre gente que no le cae demasiado bien.
Así que ya sabes, te pueden pasar dos cosas:
1- Que un buen día te despiertes de la cama, vayas a trabajar / estudiar / vaguear y te sientas algo observado. Puede ser que te hayas puesto el jersey del revés o que lleves la bragueta abierta, pero también puede ser que el “graciosillo/a” (por ser sutil, puede que haya niños leyéndolo) de turno haya dicho sobre ti, ¡qué se yo!, cualquier cosa menos lo guapa que estás hoy.
2- Que, si es que no eres de “los míos”, te aburras en tu rutinaria vida, y no se te ocurra cosa mejor que ser tú la “graciosilla/o” (última sutileza que digo) que, con algo tan simple como unas pocas palabras, quiera joder a alguien y le de tiempo al rumor…
Tú eliges…
Pues bien, con los rumores pasa algo parecido. Alguien viene y te dice que su amigo le ha dicho que el amigo del amigo de su amigo le ha dicho algo. Y tú te lo crees, ¿qué remedio te queda? Te dicen que fulanito se ha liado con menganita, que uno le criticó a otro sobre un tercero, que aquel está enfermo… y tú te lo crees, ¿qué remedio te queda? ¿Por qué te iba a mentir?
El problema es que nos olvidamos de aquel juego al que jugábamos de pequeñas, en el que, al pasar la palabra o frase de persona a persona, el contenido se iba modificando poco a poco, hasta sonar totalmente distinto a lo que el primer emisor quería mostrar. De la misma manera, si alguien le comenta a otro que le ha parecido oír a unos que decían que tal o cual ha dicho tal cosa, poco a poco la información se irá modificando y estirando como si fuera un chicle, y la gente finalmente mirará mal a una persona que, por ejemplo, tan sólo ha dado su opinión sobre algo a la persona menos idónea.
También hay personas (de todo hay en esta vida) que, al parecer, no tienen otra cosa mejor que hacer que soltar informaciones que se le van ocurriendo sobre la marcha sobre gente que no le cae demasiado bien.
Así que ya sabes, te pueden pasar dos cosas:
1- Que un buen día te despiertes de la cama, vayas a trabajar / estudiar / vaguear y te sientas algo observado. Puede ser que te hayas puesto el jersey del revés o que lleves la bragueta abierta, pero también puede ser que el “graciosillo/a” (por ser sutil, puede que haya niños leyéndolo) de turno haya dicho sobre ti, ¡qué se yo!, cualquier cosa menos lo guapa que estás hoy.
2- Que, si es que no eres de “los míos”, te aburras en tu rutinaria vida, y no se te ocurra cosa mejor que ser tú la “graciosilla/o” (última sutileza que digo) que, con algo tan simple como unas pocas palabras, quiera joder a alguien y le de tiempo al rumor…
Tú eliges…
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viernes, 18 de julio de 2008
Nobody knows...
Nobody knows…porque parece que nadie sabe nada…cada persona anda por la calle mirando al frente, sólo deteniéndose para mirarse el ombligo: mirar un escaparate, coger el móvil… Al parecer, a nadie le importa nadie.
Nuestros corazones son y serán cada vez más pequeños, hasta el punto de que ya nada ni nadie pueda herirnos.
Pero hasta entonces…
…habrá que pasar día tras día, luchando por sonreir aunque sea lo que menos te apetezca en ese lugar y momento. A pesar de que algo te pinche en el pecho, piensa que esos trocitos de corazón algún día quizás se vuelvan a pegar milagrosamente e incluso llegues a sonreir sin querer.
Pero hasta entonces…
…nobody knows anything…la gente seguirá mirándose el ombligo, sin importarles los demás, preocupándose por sus propios problemas.
Dicen que el dolor, las puñaladas, la experiencia…te hace más fuerte. Quizás es cierto, pero que te haga más fuerte no significa que te haga inmune a ellas. Incluso puede hacer el efecto contrario: siempre debe haber excepciones que confirmen la regla. Pero, ¿acaso hay reglas en el tema del dolor?
Because nobody knows…nobody knows how I feel…
Nuestros corazones son y serán cada vez más pequeños, hasta el punto de que ya nada ni nadie pueda herirnos.
Pero hasta entonces…
…habrá que pasar día tras día, luchando por sonreir aunque sea lo que menos te apetezca en ese lugar y momento. A pesar de que algo te pinche en el pecho, piensa que esos trocitos de corazón algún día quizás se vuelvan a pegar milagrosamente e incluso llegues a sonreir sin querer.
Pero hasta entonces…
…nobody knows anything…la gente seguirá mirándose el ombligo, sin importarles los demás, preocupándose por sus propios problemas.
Dicen que el dolor, las puñaladas, la experiencia…te hace más fuerte. Quizás es cierto, pero que te haga más fuerte no significa que te haga inmune a ellas. Incluso puede hacer el efecto contrario: siempre debe haber excepciones que confirmen la regla. Pero, ¿acaso hay reglas en el tema del dolor?
Because nobody knows…nobody knows how I feel…
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martes, 1 de julio de 2008
Fear is only in our minds...
- Frente a mí 2 puertas. Una conduce a la felicidad y otra conduce a la tristeza. Otra vez esta maldita indecisión. ¿Y si me quedo aquí, en el vestíbulo? Entonces no seré ni feliz ni infeliz…y seguiré como hasta ahora, sin saber siquiera lo que siento.
Siempre igual, trato de parecer valiente, e incluso de serlo. Pero, en el momento de tomar una decisión importante no consigo hacerme con una solución que, al menos a mí, me convenza.
- Describe el lugar en el que estás, Rubén.
- En esta habitación sólo hay dos colores: el blanco y el negro. El suelo es negro, la pared (sólo hay una porque es una habitación circular) blanca y el techo negro. Da la sensación de que no hay salida. Como siempre en mi vida…
- Rubén, trata de no irte por las ramas. Recuerda que estoy aquí para ayudarte. Debes decirme qué es lo que ves en esa habitación. Yo sé que tú no estás loco, yo te creo. Pero sabes perfectamente que ellos no.
- Está bien… Pues eso, en la habitación veo frente a mí dos puertas, a, más o menos, 3 metros. Pero no puedo moverme, no puedo alcanzarlas, algo me lo impide… Doctor, no puedo seguir con esto…
- ¿Por qué? Claro que puedes. Eres un chico valiente, te conozco desde hace mucho, Rubén. Debes luchar contra tus miedos; una vez que luches contra ellos estarás curado, ya lo verás. Ahora dime, ¿qué es lo que te impide alcanzar las puertas?
- Mis zapatillas están… ¡pegadas! Pero no veo ningún tipo de pegamento ni algo parecido en ellas… Por favor, Doctor, ¿qué hago?
- Trata de quedarte descalzo, líbrate de tus zapatillas, pero consigue llegar a las puertas.
- ¡No puedo! Están demasiado pegadas a mis pies. ¡Ya está! ¡Lo conseguí! Me estoy acercando a las puertas… ¡oh no!
- ¿Qué pasa? ¿qué es lo que ves?
- Hay algo escrito en las puertas… “Cuando leas esto, tendrás en una mano tu vida y, en la otra, la salvación humana, pero sin saberlo. Una de las puertas te lleva a tu propia salvación, con el consiguiente fin del mundo humano. La otra, salva a todo el mundo menos a ti. ¿Qué es lo que prefieres? El Diablo.”
- Me lo temía…lo siento, Rubén, pero, ¿acaso alguien puede actuar contra el Diablo? Ahora la decisión es únicamente tuya. Yo ya no puedo ayudarte…
- Por favor, Doctor, ¡no puedes abandonarme ahora!
- Debes abrir una puerta, antes de que sea peor…
- ¿Por qué yo?
- Hazlo ya, Rubén, si no él se enfadará.
- Está bien… abriré la puerta blanca… Adiós.
- Seguridad, llévense su cadáver…y háganle una autopsia a él también. Espero que consigamos la respuesta y al siguiente podamos salvarle…
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