¿Por qué tendemos a mirar sólo las barreras que tenemos en nuestro camino, en lugar de fijarnos en qué conseguiremos si logramos derribarlas? Nadie dijo que la vida fuese fácil, por eso hay que luchar por nuestros sueños, ser tenaces, y los conseguiremos. ¿Pero por qué resulta tan complicado pensar en el modo de hacer nuestros sueños realidad cuando parece que todo el mundo intenta truncar tu camino? Quizás porque tiendes a pensar que, si nadie te apoya, quizás te hayas equivocado en tu manera de vivir, quizás no sea la manera correcta, aunque tú así lo creas. A veces seguir un ideal no es lo mejor, visto lo visto…¿y si no por qué la gente triunfa en su vida pisoteando a los demás? Muchas preguntas y cada vez que intento encontrar una respuesta, en lugar de hallarla las preguntas se multiplican…
Aquel 14 de febrero fue algo diferente. Yo, como de costumbre, salí a pasear a mi Luna, mi perrita. Había nevado mucho y hacía muchísimo frío, así que no quería estar demasiado tiempo en la calle. Pero Luna no pensaba igual. Le encantaba revolcarse por la nieve, jugar a hacer hoyos… En cuanto pude ver que descansaba un poco le puse la correa y emprendí el camino de vuelta a casa. No sé si por el frío o porque me gustaba ver mis pisadas en la nieve virgen, yo iba mirando al suelo. De pronto, observé un papel en el suelo medio sepultado por la nieve. Era verde, por lo que llamaba la atención entre tanto blanco. Mi curiosidad me animó a agacharme para cogerlo, pensando que sería alguna propaganda de algún comercio o algún papel de alguna bolsa de chuches que se le habría caído a algún niño al suelo. Lo desdoblé y me di cuenta de que era una especie de carta; pensé que sería alguna tontería de esas que se escriben las parejas en San Valentín, pero aún así lo leí:
“Pensaba que te lo había dejado suficientemente claro: no quiero volver a verte. Aún así vuelves a dar señales de vida, ¿por qué? Mi vida ya está siendo muy dura desde que te fuiste como para que vuelvas a destrozarme. Quedó claro el papel que cada uno jugaba, y también quedó claro quién fue el ganador. ¿No te parece suficiente triunfo? ¿Aún te quedan fuerzas para volver a amargarme la existencia? Todavía hay ratos en los que pienso si realmente conseguí olvidarte, o si es algo que me creí momentáneamente, como una forma de auto-consuelo. Di mucho, pero mentiría si dijera que no esperaba nada a cambio. Sin embargo, si sólo hubiera recibido una mínima parte de lo que te di, me habría conformado. Pero no, no te bastó con no darme nada; es más, tuviste que quitarme parte de lo mío. No sé con qué insulto puedo calificarte, pero releo nuestra última conversación (sí, la guardé) y creo que te cambiaron. Creo que la persona que conocí no era esa con la que hablaba sin entender nada. Fui un bonito juego para ti, pero no te gusta ser el perdedor, así que tuviste que terminar rompiéndome el corazón. ¿Contento?”
Miré a mi alrededor. Todos los comercios tenían en sus escaparates frases como: “regala rosas por San Valentín”, “dile te quiero con este pack de móviles”, “felicítale en este día tan especial”… Sin embargo, me di cuenta de que todo eso era mentira. ¿Qué pasaba con toda esa gente que, como la chica que había escrito aquello, tenía que decir todo lo contrario? ¿Por qué no hay un día para decir “te odio”, “me has amargado la vida”, “no quiero volver a verte”? Quizás esa chica, al no tener un día en especial para decirle todo lo que necesitaba, lo había escrito, y, seguramente, al ver tantos corazones dibujados por los escaparates de aquellas calles, habría tirado lo escrito al suelo, viendo cómo la nieve lo tapaba.
Doblé el papel y me lo guardé en el bolsillo, pensé que quizás algún día tendría que sacarlo para escribir mi dedicatoria del día de “no-San Valentín”. Tiré de Luna, que había vuelto a revolcarse en la nieve, y fui andando hacia casa. Esta vez también miraba al suelo, pero no para pisar la nieve virgen, sino para no ver todos los corazones dibujados en los escaparates de este día “tan especial”. Prefería pensar que esa chica también tenía derecho a ser feliz un 14 de febrero.
Tira los dados. La suerte está echada, ahora es el destino el que está jugando por ti. Creías que todo era más sencillo (ilusa de ti...), que todo saldría como tú creías. Pero te has dado cuenta de que no es así, y ahora sólo te queda volver a tirar los dados, volver a tirar unos dados que, hasta ahora, te han llevado siempre a la casilla del perdedor. ¿Pero ahora vas a abandonar la partida? ¿A estas alturas? Vamos, no seas cobarde, afronta este destino que está jugando con tus sentimientos tan cruelmente. Quién sabe si algún día serás tú quien se ría de él...
"En cualquier actividad humana, comprobar que un objetivo importante se encuentra al alcance de la mano genera un alto grado de motivación, proporciona la energía necesaria para alcanzar un reto difícil. Así sucede, por ejemplo, en las competiciones deportivas: un equipo agotado continúa corriendo porque todavía puede vencer o porque sigue habiendo riesgo de perder el encuentro. Si la suerte estuviese ya echada o, peor aún, si los integrantes del equipo no conociesen el resultado del partido, su nivel de compromiso sería mínimo y no serían capaces de sobreponerse al cansancio."
En pleno siglo XXI tendemos a pensar que ya vivimos en un mundo moderno, globalizado...y que hemos superado con creces los errores de siglos anteriores. Pero quizás no sea así. Quizás no sea así cuando leo noticias como esta:
Sí, han leído bien. Y justo encima del título de este post pueden ustedes ver la fecha en la que estamos: 18 de octubre de 2009. Sí, de 2009.
Hay muchas cosas de esa cultura que me atraen, siempre me ha atraído su manera de pensar y sus costumbres. Pero por aquí no paso. Y me niego a pensar que, desde el poder de Occidente en el mundo, no se puede hacer nada por esas personas de Oriente que están bajo el poder de personas de su mismo rango social, hasta el punto de ser anuladas como personas. La gente tiende a decir que el papel de la mujer en el mundo actual ha avanzado muchísimo en las últimas décadas. No voy a ser yo la que lo niegue. Pero hasta que este tipo de "sucesos" no dejen de producirse, no voy a decir que el papel de la mujer en el mundo esté igualado al del hombre. Porque no es cierto, aún queda mucho por hacer. Al igual que con el racismo y cualquier tipo de intolerancia.
Esto ya tiene que ver con la manera de informar y con el hecho de qué es noticia y qué no...de todas maneras, aunque respeto totalmente a esas trabajadoras, me parece que esto, en vez de resolver las diferencias entre sexos, las agrava... (este ya es mi punto de vista)
Imagina un trozo de tela pintado de dos de tus colores favoritos. Alguien te dice que nunca había visto una tela tan fea. ¿Le odiarías para el resto de su vida? ¿Incluso para no hablarle o hablarle mal? ¿Llegarías a matarle? Hay quien adora una bandera de tal manera que quien no la respeta se convierte en "su enemigo". Yo, evidentemente, no lo comparto. Soy de las que creen que en el mundo hay cosas más importantes de las que preocuparse que un simple trozo de tela. "Simboliza mucho", me dirán algunos. Pues yo tengo otros símbolos: mi familia, mis amigos, la compañía, la paz, el amor, la comprensión...creo que deberíamos esforzarnos más por tratar de que esas palabras simbolicen nuestra vida que de que lo haga una bandera. Sea la que sea. Cada uno tiene su propia "bandera", creada con cada una de sus experiencias y deseos. No tiene por qué serte impuesta, porque sí. Lo mismo pasa con la religión, con la atracción sexual, con la manera de vestir, con tus gustos musicales, artísticos... Si eres de los que sigue a la manada porque sí, sin pensar en si es realmente lo que lo más profundo de ti desea, estás perdido. Tu vida será una más, no lucharás por nada ni por nadie, y, por lo tanto, nada ni nadie luchará por ti. Es simple.
...entre unos y otros ahí estás tú, somos los mismos, somos distintos, pero nos llaman multitud. Perdonen que no me levante cuando digas de frente y al paso, no somos tropas no somos soldados, mejor gotas sobre olas flotando...
Y es que hay una gran diferencia entre pensar y soñar...